La Torre de Babel o la nueva Refinería de Talara

(Rafael Hidalgo – Expreso)

En el capítulo 11 del Génesis (Biblia), se narra la edificación de una torre que se frustra porque los constructores a cargo comienzan a hablar distintos idiomas, como viene sucediendo con la Refinería de Talara.

Publicidad

El presidente Ollanta Humala lanzó con gran pompa el proyecto de modernización de esta refinería anunciando una inversión de US$ 1,711 millones para “desulfurizar y aumentar la producción hasta 95 mil barriles diarios” (24/05/12), pero ni sus críticos más feroces sospecharon que el contratista Técnicas Reunidas de España consiguiera a los seis meses elevar sideralmente el presupuesto del EPC (siglas en inglés de diseño, adquisición de equipos y construcción). Al final del Gobierno la cifra bordeaba los US$ 4,074 millones.

En el Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski el incremento siguió incontrolable. Petroperú prometió, en marzo del 2017, que llueve o truene el gasto no excedería los US$ 5,500 millones. Como canta José José, “ilusiones que se forjan con el tiempo”.

Sin embargo, en los últimos días se ha conocido que el contratista ha paralizado la obra, que cuenta con un 70 % de avance, por diferencias irreconciliables. Las obras auxiliares por US$ 936 millones a cargo del consorcio Cobra (España)-Sinohydro (China) que debían haberse iniciado en julio, no empiezan no solo porque Técnicas Reunidas no ha cumplido con el movimiento de tierras del cerro El Faro, sino porque además sigue congelado el financiamiento del organismo promotor Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (Cesce) por US$ 1,300 millones.

Tampoco hay claridad respecto a las penalidades que pagará Petroperú por los continuos retrasos. En febrero último, Petroperú reconoció un retraso de 570 días (19 meses) con respecto al plan original que culminaba en junio del 2019. Pero el plazo se sigue alargando. Según la Contraloría, este retraso costaría otros US$ 733 millones (Informe Nº 0015-2018 que señala un costo diario de US$ 1’274,000 por día).

Otro impase son las obras no previstas. Mientras el contratista pide US$ 74.4 millones, Petroperú solo reconoce US$ 31 millones. A estos problemas se suma que los proveedores de Técnicas Reunidas, como Cosapi y SSK (Chile), se vienen retirando por falta de pago.

Ha trascendido que Técnicas Reunidas habría planteado la resolución del contrato. A estas alturas, Petroperú ya canceló el 80 % del contrato. Entre sumas y restas, la suerte de esta Torre de Babel continuará en la incertidumbre.

Artículo publicado en el Diario Expreso, el lunes 24 de setiembre.

Comentarios

Comentarios