Estamos a puertas de las elecciones regionales y municipales, algo menos de 2 meses y contamos con 11 candidatos al sillón municipal provincial, algunos “caseritos” en cuanto a contienda electoral.
Según sondeos, podríamos decir que son 4 los candidatos más voceados entre la población (nombrados sin preferencia): Manuel Garrido Castro- Perú Primero; Jorge Vilela Agurto – Podemos Perú, Rodolfo Sánchez Suyón – Alianza para el Progreso y Harold Alemán Saavedra – Somos Perú.
La lectura conjunta de los 4 Planes de Gobierno, deja una conclusión central: Los candidatos a la alcaldía de Talara no carecen de ideas. Al contrario, identifican, con distintos niveles de profundidad, problemas que la ciudadanía reconoce desde hace años, lo cual marca un buen punto de partida o diagnóstico.
La diferencia real estará en la capacidad de convertir esas propuestas en una cartera priorizada, financiable y ejecutable. Un plan puede ser técnicamente ordenado, ambicioso o políticamente atractivo, pero su credibilidad aumenta cuando cada promesa responde cuatro preguntas: Cuánto cuesta, quién tiene la competencia, de dónde saldrá el dinero y qué resultado verificable deberá alcanzarse antes de 2030, según eso se ejecutará y convertirá en una realidad para nuestra querida provincia.
PARA REFLEXIONAR: La próxima autoridad de Talara recibirá una provincia con demandas pendientes y proyectos que exceden, en muchos casos, la capacidad de una sola municipalidad.
Por eso, la campaña no debería reducirse a quién ofrece más obras o programas, sino a quién presenta la ruta más viable para ejecutarlos, a esto se le llama CAPACIDAD DE EJECUCIÓN.
Entre prometer, gestionar y ejecutar existe una distancia decisiva: Presupuesto, competencias, expedientes, coordinación institucional y capacidad técnica. Esa será, finalmente, la prueba que los electores deberán exigir a cada propuesta, recordemos que todos tenemos en nuestras manos el destino de nuestra querida Talara.




