El Congreso de la República nos ha entregado un nuevo presidente, uno que por su discurso podría denominarse un dolor de cabeza más para el país. Lo que debió ser una intervención protocolar y sintética terminó convirtiéndose en una alocución extensa en la que hubo espacio incluso para hablar del buen Sócrates,Mao Zedong, Bolívar y otros referentes históricos.
Quizás solo dejó dos ideas rescatables: la promesa de garantizar elecciones limpias y el reconocimiento de la gran deuda que el Estado mantiene con los maestros, comprometiéndose a intentar destrabar este tema en el Ministerio de Economía y Finanzas.
Pero, yendo tras bambalinas, ¿cómo fue la actuación de nuestros congresistas por Piura? Especialmente la de los cinco que hoy buscan su reelección como futuros diputados: César Revilla, Maricruz Zeta y Eduardo Castillo Rivas por Fuerza Popular; Heidy Juárez por Podemos Perú; y Miguel Ciccia por Renovación Popular.
Empecemos por los tres fujimoristas, quienes gestionaron sus votos para que Juan José Jeri se mantuviera en la presidencia del Congreso, evidentemente siguiendo la consigna de su lideresa, Keiko Fujimori. Aquí no hay mucha vuelta que darle: en las instancias más oscuras, el fujimorismo nunca ha sido una tabla de salvación de la moral pública, sino de sus propios apetitos. Lo que habría que anotar es la licencia oficial de MariCruz Zeta para no asistir al pleno del 18 de febrero.
Luego viene la congresista Heidy Juárez, quien misteriosamente no votó el 17 de febrero, según el documento “Asistencia y votaciones PROVISIONALES de la sesión extraordinaria del 17-2-2026” colgado en la web del Congreso de la República, y por lo tanto no aprobó ni desaprobó ninguna de las mociones de censura contra Jeri. ¿Qué podría ser más importante para una representante de Piura que este episodio en la historia del país?
Sin embargo, sí se le vio muy animada felicitando al nuevo presidente, José María Balcázar, junto a colegas de otras bancadas. Recordemos que Balcázar pertenece a Perú Libre y que Juárez ya ha tenido acercamientos con ese sector tras haber sido ministra durante el gobierno de Pedro Castillo. ¿Buscará atornillarse en lo más alto de un ministerio estos últimos cinco meses?
El congresista Miguel Ciccia votó a favor de las censuras contra Jeri y asistió al pleno en el que se definía la nueva presidencia del Congreso entre Maricarmen Alva y Balcázar.
Y es aquí donde corresponde hacer una pausa. Porque más allá de los discursos, lo que queda registrado en la historia parlamentaria son los votos, los antivotos y las ausencias. Hoy, varios de estos congresistas pretenden volver al Legislativo bajo la figura de la reelección como diputados. Será entonces tarea de los ciudadanos evaluar si quienes no estuvieron cuando debían estar, o votaron como no debían votar, merecen una nueva oportunidad.
Porque, la memoria también vota. Y Piura no puede darse el lujo de equivocarse nuevamente.
(*) Periodista, administradora de la plataforma digital Talara en la Noticia.




