Domingo, Marzo 3, 2024

Jorge Manco: Privatización, una historia negra

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Por Jorge Manco Zaconetti.

Siempre hemos sostenido que la historia de la privatización de las empresas públicas en general y del sector de hidrocarburos en particular constituye toda una historia negra más oscura que el petróleo. Se necesitó un “golpe de estado fujimontesinista” (1992) para vender las empresas públicas a precios de remate.

Así, mediante una dictadura se procedió a privatizar por partes a la principal empresa de la economía peruana, que operaba verticalmente en las actividades de explotación (lotes), la refinación, el transporte, la distribución mayorista, minorista (grifos).

Por ahora, PetroPerú solamente opera en la refinación y distribución mayorista y por mandato del presente gobierno, los lotes cuyos contratos están próximos a su vencimiento deben ser transferidos por la agencia de contratos, PerúPetro, que hasta diciembre pasado apostaba por la reprivatización de los lotes del noroeste.

Con la privatización fragmentada de PetroPerú se transfirieron filiales rentables como Solgás, Naviera Transoceánica; se privatizaron lotes petroleros con reservas probadas en especial en la Cuenca Talara y el Zócalo Continental, y selva norte (para privilegiar intereses lobistas). Se privatizó a precio de “huevo roto” la principal refinería del país a favor de Repsol que mantiene la mayoría accionaria en La Pampilla (Ventanilla), que satisface el principal mercado de combustibles.

RENTABLE LOTE X

Lo central de la transferencia al sector privado está constituida por la privatización de los lotes petroleros, en especial de los lotes X (El Alto), VI/VII (Sapet) que son operados actualmente por la poderosa petrolera estatal CNPC de la China Popular, que en última instancia depende de la “Comisión Estatal para la Supervisión y Administración de los Activos del Estado”, controlado por el Partido Comunista.

Así, por ejemplo, en la privatización del lote X en diciembre de 1996 los responsables de dicho proceso (COPRI) afirmaban que dicho lote era marginal, sobrexplotado que solamente tenía 40 millones de barriles de reservas probadas, y que era mejor que sea operado por un privado para atraer importantes inversiones. ¡Nada de esto fue verdad!

Entre 1997 al 2021 del “viejo lote marginal” se han extraído más de 114 millones de barriles y todavía quedan reservas superiores a los 52 millones de reservas probadas que deben ser transferidas a Petroperú, tal como lo está sosteniendo el actual ministro de Energía y Minas, Ing. Oscar Vera, acorde al fortalecimiento de la petrolera estatal.

Valorizando la producción del lote X desde 1997 al 2021, a los precios internacionales de cada año, los 114 millones de barriles extraídos representan un ingreso por ventas de petróleo y gas natural estimado de US $ 6,830 millones de dólares. Esto que ha significado ingresos y utilidades para las empresas operadoras de dicho lote (Pérez Compac, Petrobras y CNPC) han representado egresos que se cargan en el costo de ventas como compras de PetroPerú, pues la refinería de Talara se abastece de este petróleo de calidad. ¡Es decir PetroPerú recompra el crudo que antes le pertenecía pagando precios internacionales!

Si se tiene presente que la privatización de los 40 millones de barriles de reservas probadas, y las instalaciones del lote X, han significado para el ministerio de economía y finanzas (MEF) un ingreso por única vez de US $ 202 millones de dólares. Este viejo lote ha generado una riqueza de US $ 6,830 millones de dólares, y al margen ha pagado por concepto de regalías US $ 2,230 millones de dólares, que dicho sea de paso se deducen como gasto tributario, sin afectación de la empresa.

Es más, bajo responsabilidad de PetroPerú los lotes del noroeste cuyos contratos están próximos a su vencimiento está asegurada la regalía y las inversiones pues como negocio en marcha operando conjuntamente con la Nueva Refinería de Talara modernizada con lotes propios, su rentabilidad se incrementa.

Así, con un mínimo de 20 mil barriles diarios el excedente anual resulta superior a los US $ 300 millones que sumados a los márgenes de refino generan un ingreso superior a los US $ 600 millones de dólares. Es decir, el ingreso de la refinería con lotes propios será de más de US $ 900 millones anuales.

En el mismo lote X durante el período 1997 al 2021 se han invertido US $ 1,471 millones de dólares, básicamente explotando los pozos de desarrollo, aprovechando las reservas probadas, probables y posibles que dejó PetroPerú, con un mínimo riesgo.

Una inversión de explotación de US $ 1,471 millones representa un promedio anual de inversión de US $ 59 millones de dólares, un monto de inversión que sin problemas podría asumir la petrolera estatal pues el riesgo es mínimo. Es más, en dicho lote existen 665 pozos ATA, es decir pozos que fueron abandonados temporalmente, cerrados en el pasado por la IPC, y la misma PetroPerú, por razones técnicas o de precio, que ahora constituyen su atractivo.

En el viejo lote X en el período mencionado se han perforado 1,347 pozos de desarrollo para aprovechar las reservas dejadas por PetroPerú, y solamente un pozo exploratorio, es decir de riesgo. En 25 años las empresas que han usufructuado las reservas de este lote, solamente han perforado un solo pozo exploratorio, lo cual constituye la máxima expresión del rentismo parasitario.

En verdad, las inversiones realizadas en los viejos campos de Talara se financian con el propio flujo de caja que se genera. Algo así como “del mismo cuero salen las correas”, por ello, las inversiones privadas han apostado a las reservas dejadas por PetroPerú. Sin embargo, la petrolera estatal ha tenido que pagar millonarias cifras por el petróleo que antes le pertenecía.

Así, desde el año 1994 que fue privatizado el lote Z-2B a favor de la empresa norteamericana Petrotech, una empresa dedicada al transporte marítimo que no calificaba en la licitación pues no demostraba producción de crudo y reservas comprobadas. Así, del Zócalo Continental se han extraído 120 millones de barriles de las reservas probadas y probables que dejó la filial de PetroPerú, Petromar.

El crudo extraído del Z-2B ha sido comprado también por PetroPerú para satisfacer los requerimientos de la refinería de Talara. La producción acumulada de crudo ha significado una riqueza de US $ 5,894 millones de dólares, ingresos para los privados y egresos para la petrolera estatal. Es decir, el valor pagado por el crudo del Z-2B representa casi el monto invertido en la modernización de la refinería de Talara (US $ 6,000 millones).

Ello significa que el valor de la producción acumulada de solamente en petróleo del viejo lote X ha representado un mínimo de US $ 6,830 millones y del valor de la producción del lote Z-2B ha significado US $ 5,894 millones. En total un valor de riqueza de US $ 12,724 millones de dólares. Estas cifras representan ingresos para las empresas privadas y egresos para PetroPeru, que tiene que recomprar el crudo que antes le pertenecía. Esto debe terminar con la devolución de los lotes privatizados a favor de la petrolera estatal. ¡La historia negra debe terminar!

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